Capítulo 2: La pandemia.

Cuando nos creemos que tenemos el control sobre nuestras vidas, llega algo superior a nosotros y nos pone en nuestro sitio. 



Capítulo 2: La pandemia. 

Algunas de mis reflexiones sobre este tema ya han sido compartidas en foros, redes sociales y demás plataformas... sinceramente, coincido con muchas de ellas.
  1. No somos dueños de nuetra vida, somos conductores. Nosotros no elegimos lo que vamos a vivir, por mucho que creamos que sí. La vida nos plantea situaciones inesperadas a diario, cosas que ni con la máxima precaución y planificación, podemos evitar.

    El día que me caí de la moto, tenía todo el horario cuadrado para: 1. llegar a la oficina a tiempo (no pasó); 2. concentrar todas las reuniones por la mañana para ser productiva por la tarde (tuve que ir al hospital, no pasó); 3. llegar a tiempo a recoger a mi hija al colegio (por supuesto, no pasó).

    Al mes de estar en casa con la pierna en alto, mis planes eran muy diferentes. "Me tomaré la vida con calma, iré andando a los sitios una temporada... Saldré más a pasear y cogeré el transporte público, para depender menos del 'teletransporte' que la moto me proporciona..." - y entonces, llegó el Coronavirus a nuestras vidas. Cuando yo me planteaba una vida como peatona, el Covid19 me encerró en casa de nuevo.
  2. Debemos mirar más hacia el interior. Casi todos pecamos de querer una vida de éxito. Un buen trabajo, una familia modélica, un estatus que nos permita cierto lujo (vacaciones, coche, casa buena...)...

    Si hay algo que esta pandemia nos ha enseñado es que lo importante es lo que tenemos cerca. Y no cerca físicamente, sino cerca del corazón. Tanto nuestra familia como nosotros mismos. Pasar tiempo en casa hace florecer muchas cosas, pero lo más importante es que hace reflexionar. Una vida interior saludable es lo más preciado que podemos tener.
  3. La sociedad Sí PUEDE cambiar. De repente, todos aquellas empresas que impulsaban el presencialismo de sus empleados se han visto obligadas a adaptarse a una nueva normalidad en la que todos sus trabajadores teletrabajan. Así que... sí que se podía, eh? Aplicarse el cuento y permitir que esto siga sucediendo después de la pandemia, será un pequeño paso para cada familia, pero un gran paso para la humanidad... ¿por qué?
    • La conciliación será mayor, por tanto:
    • Las familias podrán pasar más tiempo juntas, por tanto:
    • Los niños se sentirán más acompañados y apoyados por sus padres, por tanto:
    • Estaremos educando niños más conscientes y felices. 
    • Además, los padres trabajadores serán más felices, estarán menos estresados.
    • El planeta lo agradecerá, reduciendo atascos y contaminación, además de:
    • Repoblar zonas más vacías en la naturaleza.
Aprendamos de todo esto. Aprendamos de la situación. Luchemos por un mundo mejor. Un mundo que, a todos los niveles, empieza a mejorar cuando cada uno de nosotros cambia un poquito su mentalidad... 






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