Capítulo 3: Modo Avión


La hiperconectividad a la que estamos expuestos nos va minando poco a poco. Emails, aplicaciones de mensajería, redes sociales...  y ese doble-check azul que nos indica que alguien ha leído nuestro mensaje y debería estar a punto de responder. Así es. 

Queremos algo y lo compramos YA. Nos fastidia que tarde en llegar tres días en vez de uno porque hemos pagado la versión premium de Amazon. ¿Llega en dos semanas? ¿En serio? 

Tu madre te manda un WhatsApp y tienes que contestarle al microsegundo, porque si no, sabes que habrá "represalias emocionales": ¿Estás bien? ¿Todos bien? No me contestas... 

En el trabajo tengo unos 20 chats abiertos, más la versión online de WhatsApp y ahora de Telegram. Contesto a todo porque hay un click dentro de mí que me dice dos cosas: 
  1. Cuanto antes contestes, antes te lo quitas. Haz el check y pasa a lo siguiente. 
  2. Si me escriben es que quieren algo de mí. Seré buena gente y contesta. Y además, en cuanto conteste, vuelvo al paso uno. 
El problema es que nunca se acaban "los siguientes". Y tras el último, vienen otros tres.  

Modo Avión: ON

Si hay algo que comparto con mis homólogos del trabajo en otros países es el nivel de estrés. Por ello, en nuestras reuniones de equipo y encuentros trimestrales, hablamos mucho sobre wellbeing, bienestar laboral y conciliación. 

Un día, hablando sobre "cómo atacamos este estrés", un compañero de Italia dijo que uno de los momentos en los que él se sentía más relajado, por ridículo que sonase, era en los aviones. Que era uno de los pocos momentos donde desconectaba realmente para leer o ver una película sin importarle nada de lo que pasara al rededor. 

La conclusión es sencilla: en un avión no puedes hacer nada más (puedes trabajar, sí, pero limitadamente). Estás fuera de cobertura para tu círculo social, para tu círculo laboral, no te puedes ni mover del asiento. Solo puedes relajarte*. (*Si tienes la suerte de no tener miedo a volar, claro)

No se puede estar a 30 cosas a la vez. 

Estoy en una fase de la vida en la que "tengo que echar un poco el freno", así que buscando consejos en internet (soy un ser hiperconectado, lo sé), me encuentro con el blog de Cristina Mitre. Ahí, un artículo estupendo sobre el estrés y la ansiedad que recomiendo a todo el mundo y que es como si sus palabras fuesen el puro reflejo de lo que vivo y siento. 

Al terminar de leerlo, me vinieron a la mente las palabras de mi compañero y veo con claridad una de las herramientas que pienso practicar a partir de "ayer" y todos los días de mi vida: el modo avión. 

No se puede estar a 30 cosas a la vez. Físicamente claro que se puede y lo hacemos continuamente. Y, cierto es, presumimos de ello. Soy una multitasker nata... mujer, madre, XXX cargo en una empresa grande, amiga, vecina, compañera... ¡Superwoman! - pues no. Ni merece la pena ni es necesario. Y tiene que acabar. 

Las Superwomen tenemos derecho a respirar, a estar en modo avión y a hacer las cosas con tranquilidad, ya sea para disfrutarlas o para no cargar con otros 10kg más el saco de estrés que llevamos a la espalda.

A partir de ahora, MODO AVION: ON. Y lo digo literalmente. Apagar la conexión, centrarnos en otras cosas, sean las que sean, porque decidimos que el mundo puede seguir girando sin que nuestro "input" llegue al microsegundo, ayudará mucho a recuperar un poco de paz mental.

---> Airplane Mode Challenge: Accepted. <--- 



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